
Marco Rivas Durante la última década una gran parte de la reflexión pedagógica se ha centrado en el tema de los valores. El interés por el hombre, por la persona, se ha abierto paso más allá de los sistemas de planificación educativa y de las técnicas para el aprendizaje de conceptos y desarrollo de capacidades. Tradicionalmente, los valores se consideran implícitos en la tarea educativa. Se da por supuesto que los profesores, al transmitir los contenidos de las diferentes asignaturas, forman en valores; así mismo que el maestro como ejemplo o paradigma se constituye en un modelo de valores. La crisis que atraviesa nuestra sociedad ha venido a desengañarnos y hacernos caer en la cuenta que es preciso proponernos intencionalmente la educación en valores si deseamos lograr objetivos específicos en este campo. El Colegio Santa María Marianistas ha tomado conciencia de esta realidad y promueve una educación basada en una concepción holística del hombre como unidad biológica-psíquica-espiritual-social, en la cual, sus funciones y conductas interactúan permanentemente; desde esta concepción, la propuesta es buscar la unidad en el espíritu asumiendo actitudes que orienten hacia los valores. Por este motivo es que dejamos de lado al Departamento de Normas y Convivencia Estudiantil para dar paso a nuestro Departamento de Orientación Educativa y Disciplina, ya que la formación que impartimos orienta funciones y conductas que reafirman valores positivos. La Orientación es “un proceso dinámico y sistematizado de asistencia permanente al estudiante, realizado técnica, científica y coordinadamente por personas profesionales con la participación de los miembros del centro educativo, familiares y el propio orientado, para ayudarle educativamente a desarrollar plenamente su condición de estudiante, a la vez que el resto de sus otras dimensiones personales, sobre la base de su propia realidad biológica, psicológica y social, y con la mirada puesta en la futura actividad profesional acorde con sus aptitudes, intereses y valores en cuyo desarrollo se sienta integrado, útil y satisfecho consigo mismo y con la sociedad” (Castillo Arredondo). Muchas gracias por confiar en nosotros para compartir con ustedes la educación de sus hijos. |